Un olivo de cuatro siglos
En Aimogasta, en el departamento de Arauco (La Rioja), sigue en pie un olivo plantado a comienzos del siglo XVII, cuando los primeros plantines llegaron desde España con la colonización. Es el olivo histórico o olivo cuatricentenario, declarado monumento, y de él descienden las plantas que, a lo largo de generaciones, dieron origen a una variedad propia, distinta de todas las europeas: la Arauco.
La historia popular cuenta que en el siglo XVIII la Corona ordenó arrancar los olivares americanos para proteger el comercio español, y que este árbol sobrevivió escondido. Documentado o no, el olivo sigue ahí y la variedad también.
De aceituna de mesa a aceite
Durante la mayor parte del siglo XX la Arauco se cultivó como aceituna de mesa: es grande, carnosa y se adapta bien a la conserva. Argentina es uno de los grandes productores de aceituna de mesa del mundo, y la Arauco es su variedad emblema.
Como aceite, en cambio, es una variedad difícil: tiene menos rendimiento graso que una Arbequina o una Coratina y su cosecha para aceite exige acertar el momento. Por eso durante años se la dejó de lado. Eso cambió cuando un grupo de productores de La Rioja y Mendoza empezó a elaborarla como monovarietal y a llevarla a concursos.
Cómo es el aceite Arauco
Es un aceite de intensidad media a alta, con un perfil herbáceo muy reconocible: hoja de olivo, hierbas, pimienta verde, a veces tomate. El amargor es moderado y el picor, elegante y persistente. Tiene identidad propia: quien prueba una Arauco y una Coratina al lado las distingue.
En la cocina brilla en crudo sobre carnes a la parrilla, vegetales asados y pastas. Mirá los aceites Arauco de la comunidad.
La Indicación Geográfica Mendoza
En 2022 Mendoza obtuvo la primera Indicación Geográfica para aceite de oliva virgen extra de América. El reglamento exige que los aceites IG lleven entre un 20 % y un 50 % de variedad Arauco, además de controles de trazabilidad y una cata de aprobación. Es decir: la aceituna argentina es la condición para que un aceite pueda llevar el sello de origen argentino. Varios productores ya lo certificaron.
Por qué importa
El mundo del aceite de oliva está dominado por variedades mediterráneas. Tener una variedad propia, con historia y con un perfil distinto, le da al aceite argentino algo que no se puede copiar. Para el consumidor es, además, una forma simple de empezar: si querés probar un aceite que no vas a encontrar en ningún otro país, buscá una Arauco.